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jueves, 17 de enero de 2013

“Más que salir del clóset, entré”

Cuando se le pregunta a Luz por su salida del clóset responde con una frase que podría ser un chiste, pero no: “Más que salir del clóset, entré”. Se explica: tenía 27 años, acababa de terminar una relación “tormentosa y complicada con un novio” y entró a un chat de chicas. Ese fue su primer contacto con una lesbiana. “Eran tantos mis prejuicios que de otra forma no me hubiera animado”, reconoce. “Al principio fue a modo de fantasía pero al poco tiempo se concretó”.


Este es el principio de la etapa de su vida más amorosa y cada vez más intensa. Se contactó con Boquitas pintadas para contar la historia de amor con Rosario, la mujer con la que se casó luego de que se aprobara la ley de matrimonio igualitario, y con quien planifica tener un hijo.


Luz tiene 34 años es diseñadora gráfica y trabaja de manera independiente y como docente en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, ciudad en la que viven. Su compañera, Rosario, tiene 36 y cuando se conocieron vivía en la ciudad de Buenos Aires y era productora de TV; cuando se fueron a vivir juntas dejó su antiguo trabajo y ahora es cheff. Hace menos de un año empezaron un emprendimiento gastronómico así que ahora, además de esposas, compañeras y amigas, son socias.


Luz y Rosario en el casamiento de una pareja amiga; foto: gentileza Luz


- ¿Cómo fue tu salida del clóset?


- Más que salir entré. Lo digo a modo de chiste, pero así fue. Tenía 27 años y había terminado una relación tormentosa y complicada con un novio. Digo entré, porque mi primer contacto con una chica fue por chat. Eran tantos mis prejuicios que de otra forma no me hubiera animado. Al principio fue a modo de fantasía o juego pero al poco tiempo se concretó.


Fueron tiempos difíciles: por un lado, sentía mucha adrenalina, pasión y, por otro, me sentía un monstruo en la más terrible oscuridad. Todo esto lo oculté a tal punto que ni mis amigas íntimas sabían lo que estaba viviendo. Pero un día la verdad salió a la luz. Y por primera vez me enfrenté con mi propia realidad.


La reacción de mi familia fue terrible y en ese momento juré y recontra juré que no volvería a estar con una mujer nunca más, pero por dentro sentía un quiebre en mi vida. Sentía mucha culpa, miedo y no paraba de castigarme, hasta que decidí empezar a contarles mi experiencia a mis amigas. Eso empezó a aliviarme y, lejos de sentirme discriminada o excluida, encontré mucha contención.


Salí del clóset definitivamente cuándo me enamoré y necesité que todos lo supieran. Antes de conocer a Ro pensaba que me había enamorado, pero al conocerla me dí cuenta de que con ella era la primera vez.


Luz y Rosario; gentileza Luz


- ¿Cuándo conociste a Rosario? ¿Qué sentiste?


- Ella apareció en un momento muy especial. Era agosto de 2008. Yo ya había tenido varias experiencias ocultas con chicas y estaba desilusionada del amor. Era viernes y una pareja de amigos me invitó a un boliche gay friendly. Nunca había ido y muchas ganas tampoco tenía, pero como estaba medio depre me convencieron.


En un momento me apoyé en la barra del patio y ahí nos conocimos. Es difícil describir qué me pasó al verla, pero fue algo mágico. Sus palabras, sus gestos, la tranquilidad, sobre todo eso: tenía una paz que nunca había experimentado. Digamos que sentir eso en un contexto de joda en la noche fue algo surrealista.


- ¿Cómo fue que decidieron casarse?


- Cuando se aprobó la ley de Matrimonio Igualitario no lo podíamos creer. Fue algo muy movilizador. Ya vivíamos juntas hacía años. En ese momento ella me propuso casamiento.  Mi única condición era que no quería nada íntimo ni oculto, sino más bien una fiesta grande en la que quedara plasmada la existencia de nuestro amor.


La previa a la boda fue muy divertida, sobre todo la elección de los vestidos. Queríamos algo no convencional, no el típico vestido blanco, tampoco ponernos un traje. La cuestión es que fuimos a Capital con una amiga a ver qué encontrábamos. Después de varios negocios nos sentamos en un bar a tomar algo y pedimos una jarra de Campari.


Yo estaba bastante histérica porque eran las ocho y no habíamos conseguido nada. Así que mientras ellas seguían en el bar yo iba y venía de los negocios con fotos que sacaba con el celu de los posibles vestidos. Entramos al último negocio abierto y compramos un vestido color coral, influenciadas creo yo por el Campari. Al otro día encontré mi vestido en el primer negocio que entramos. Pienso que la suerte estaba de nuestro lado.


- ¿Cómo se lo anunciaron a los familiares?


-Al anuncio se los dimos a nuestros familiares y amigos el día de mi cumpleaños, seis meses antes de la boda. A medida que se iba acercando la fecha nos preguntaban cosas como:


– ¿Van a bailar el vals?


– ¿Van a hacer lo de las ligas?


- Nunca fui a un casamiento gay, ¿van a hacer algo loco o raro?


Pero sin dudas la pregunta más bizarra que escuchamos más de una vez fue:


- ¿Se casan por Iglesia?


La boda fue súper divertida y descontracturada. No faltó ningún invitado.


Luz y Rosario, a la salida del registro civil


- ¿Cómo es tu familia hoy?


- Somos una familia como cualquiera, sólo que de dos mujeres. La aceptación de los nuevos modelos de familia es un proceso que va a llevar su tiempo. Así como en otra época era escandaloso el divorcio, ahora cada vez son más las familias ensambladas u homoparentales.


Por eso creo que es importante la visibilidad, perder el miedo y entender que por más que muchos no lo acepten es una realidad.


Somos una generación bisagra y eso hace que nos toque vivir este momento de transición. A mí me da mucho orgullo vivir en un país en el que se respeta y se integra a las distintas comunidades sexuales. Seguir luchando por la igualdad de derechos es una construcción del día a día.


- ¿Están planificando tener un hijo?


- Sí, siempre estuvo la idea de ser mamás. En cuanto a los miedos que podemos tener son los normales que puede sentir cualquier madre primeriza. Empezamos a indagar sobre este tema el año pasado. Dentro de las diferentes alternativas pensamos que la mejor forma es la inseminación asistida de donante anónimo.


Nos dimos cuenta de que no sabíamos nada de este tema y que al contrario de lo que mucho piensan la mayoría de las obras sociales no cubren este tipo de tratamiento. No somos infértiles y eso hace que no estemos amparados en la ley. El tratamiento es costoso y cada intento tiene bajas probabilidades de ser efectivo. Las obras sociales tendrían que reconsiderar estos casos.


 


Te invito desde este espacio a que, como Luz, compartas tus historias, tus experiencias. Escribime a boquitaspintadas@lanacion.com.ar. Te espero! Gracias!


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